Por: Manuel Arias
Cerca de dos años de estudios, debates y lobby, de
interesados y detractores, terminaron con la aprobación en el Congreso de la
República de la denominada ‘Ley del Vigilante’, iniciativa que una vez sea
sancionada por el presidente Juan Manuel Santos, beneficiará a al menos 270 mil
hombres y mujeres que dia y noche realizan labores de vigilancia en empresas,
edificios, clínicas, hospitales, bancos y un sinnúmero de entidades, tanto del
sector público como del privado en todo el país.
La nueva norma pone en igualdad de condiciones a los
guardas vinculados a las cooperativas de seguridad, con los empleados por las
empresas de seguridad privada, quienes, a diferencia de los primeros, hoy gozan
de todos los beneficios y prestaciones laborales de ley.
Dentro de las novedades, en beneficio de los guardas de
seguridad, que la nueva ley tiene se destaca un seguro de vida que deberá
adquirir anualmente la empresa para la cual presten sus servicios los vigilantes,
póliza que los cubrirá las 24 horas del día, independientemente del horario de
trabajo, explica el senador Luis Fernando Velasco, ponente de la norma en el
Senado de la República.
Para Ramón Flores, quien durante 15 años se ha desempeñado
como vigilante en diferentes entidades del sector público, tiempo durante el
cual nunca ha tenido inconvenientes para su salud, esta póliza es muy
importante porque a pesar de las medidas de seguridad. “Uno no está exento de
que algo le pueda pasar y hay que dejar a la familia asegurada", indica el
guarda.
Así mismo, tal como lo señala el representante a la Cámara,
José Ignacio Mesa, la norma eleva al vigilante a profesión de alto riesgo, lo
cual de acuerdo con la normatividad que rige este tipo de profesiones conlleva
varios beneficios, como el pago de 10 puntos porcentuales, a cargo del
empleador, en la cotización de pensión y la jubilación a una menor edad
respecto a los demás trabajadores.
