La espalda y las piernas son las partes anatómicas más afectadas por estas lesiones
Los trastornos musculoesqueléticos son una de las enfermedades laborales más comunes. Los dos sectores donde más han aumentado las lesiones de este tipo en los últimos años son la agricultura y la construcción con incrementos del índice de incidencia de 5,4% y 6% respectivamente según datos del Instituto Nacional de Seguridad, Salud y Bienestar en el Trabajo.
Los
trastornos musculoesqueléticos son alteraciones que sufren los
músculos, articulaciones, tendones, ligamentos, nervios, huesos, el
sistema circulatorio, etc. causadas o agravadas fundamentalmente por el
trabajo y los efectos del entorno en el que éste se desarrolla. Las principales zonas afectadas son espalda, cuello, hombros y extremidades inferiores.
“La espalda es la zona más afectada por este tipo de lesiones seguida
de las piernas, el tobillo, el pie o los dedos. Además, el tipo de
movimiento que se realice puede interferir negativamente en el proceso
normal de ejecución del trabajo como por ejemplo al levantar o
transportar objetos, empujar cargas o también, gestos involuntarios o
inoportunos”, afirman expertos de ASPY Prevención.
Los problemas de salud comprenden desde pequeñas molestias y dolores a cuadros médicos más graves que obligan a solicitar la baja laboral e incluso a recibir tratamiento médico. En los casos más crónicos, pueden dar como resultado una discapacidad y la necesidad de dejar de trabajar.
Aplicación de la fuerza y movimientos repetitivos, causas principales
La
mayoría de los trastornos musculoesqueléticos no responden a una sola
causa sino que es la combinación de varios factores que trabajan
conjuntamente y se desarrollan a lo largo del tiempo. Entre los factores
físicos que más influyen en este tipo de lesiones se incluyen:
• Aplicación de fuerza: levantamientos, transportes, tracciones, empujes y uso de herramientas.
• Aplicación de fuerza: levantamientos, transportes, tracciones, empujes y uso de herramientas.
• Movimientos repetitivos.
•
Posturas forzadas y estáticas: cuando se mantienen las manos por encima
del nivel de los hombros o se permanece de forma prolongada en posición
de pie o sentado.
• Presión directa sobre herramientas y superficies.
• Vibraciones.
• Entornos fríos o excesivamente calurosos.
